Tu Caudal
Me has quitado el vestido
ese negro que tanto te gusta.
Has besado tan suave el ombligo
que mi piel se hizo fuego en tu boca.
Con la fuerza que oprimen tus manos
mis nalgas cautivas esperan
un pensamiento en gemido...

Traspasas océanos
bajo una ola atada a buen puerto,
...me dices.
Travesía entre muslos enredados
al efímero deseo carnal,
esa es tu locura
tu memoria al despertar.

Sueñas al infinito mi desnudez
y tu lengua se hace eco de los pechos
que proclaman entre gritos
y susurran en la noche...
¡Ven!
Al umbral fogarada
que te aguarda en suspirar.
¡Ven!...este es tu caudal.
Mariángeles Ibernón
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